Los dientes están preparados para soportar diariamente una gran cantidad de fuerzas. Masticamos, hablamos y apretamos la mandíbula miles de veces a lo largo de nuestra vida, por lo que es normal que experimenten ciertos cambios con los años. Sin embargo, cuando el desgaste dental es excesivo, puede modificar la forma de los dientes, aumentar la sensibilidad e incluso afectar a nuestra mordida.
Lo importante es entender que no todo el desgaste está provocado simplemente por cumplir años. El bruxismo, determinados hábitos, la alimentación o algunos problemas relacionados con la mordida pueden acelerar el proceso. Si has observado cambios en tus dientes y buscas un dentista en Sector 3 en Getafe, en Bueno & Marquina podemos estudiar qué está provocando ese desgaste y valorar las posibles soluciones.
¿Qué entendemos por desgaste dental?
El desgaste dental se produce cuando vamos perdiendo progresivamente parte de la estructura de nuestros dientes. Dependiendo de su origen, puede afectar al esmalte y avanzar hacia tejidos más internos.
Un cierto nivel de desgaste puede aparecer naturalmente con el paso del tiempo. El problema surge cuando la pérdida de estructura dental avanza más rápidamente de lo esperado.
Podemos empezar a observar dientes más cortos, bordes irregulares, pequeñas fracturas o cambios en la forma de determinadas piezas. También puede aparecer sensibilidad al tomar bebidas frías o calientes.
Detectar estas señales permite investigar qué está ocurriendo antes de que el desgaste continúe avanzando.

El bruxismo puede acelerar el desgaste
Una de las causas que debemos valorar es el bruxismo. Consiste en apretar o rechinar los dientes, frecuentemente de manera involuntaria.
Puede producirse mientras dormimos, por lo que muchas personas no saben que aprietan los dientes hasta que aparecen determinados síntomas.
Además del desgaste, pueden existir molestias en la mandíbula, sensación de cansancio al despertar, dolores musculares o determinadas alteraciones en los dientes.
Si existe sospecha de bruxismo, es importante realizar una valoración profesional. Dependiendo del caso, el dentista podrá estudiar diferentes medidas para proteger los dientes y controlar sus consecuencias.
La alimentación también puede influir
Los dientes no se desgastan únicamente por el contacto entre ellos. Los ácidos también pueden afectar progresivamente al esmalte mediante un proceso conocido como erosión dental.
El consumo frecuente de bebidas y alimentos ácidos puede contribuir a este problema. No significa que tengamos que eliminar automáticamente determinados alimentos de nuestra dieta, pero sí debemos prestar atención a la frecuencia y a nuestros hábitos.
Además, cepillarse inmediatamente después de una exposición importante a ácidos puede no ser recomendable en determinadas circunstancias, ya que el esmalte se encuentra temporalmente más vulnerable.
Un profesional puede orientarte sobre las pautas de higiene más adecuadas según tu situación.
Una mala mordida puede generar desgastes irregulares
Cuando cerramos la boca, las fuerzas deberían distribuirse de manera adecuada entre las diferentes piezas dentales. Sin embargo, determinadas alteraciones de la mordida pueden hacer que algunos dientes reciban una carga superior.
Con el paso del tiempo, estos contactos repetidos pueden generar zonas de desgaste más evidentes.
Por eso, cuando un paciente presenta dientes desgastados, no debemos fijarnos únicamente en la pieza afectada. Es importante estudiar cómo encajan ambas arcadas y cómo se comporta el conjunto durante diferentes movimientos.
Corregir únicamente la parte estética sin investigar la causa podría no solucionar el problema a largo plazo.
Algunos hábitos pueden perjudicar tus dientes
Hay pequeñas costumbres que repetimos prácticamente sin darnos cuenta y que pueden terminar afectando a nuestros dientes.
Morder bolígrafos, utilizar los dientes para abrir envases, morderse las uñas o masticar habitualmente objetos duros son algunos ejemplos.
Los dientes están diseñados para realizar determinadas funciones, pero no deberían utilizarse como herramientas.
Estos hábitos pueden provocar desgaste localizado, pequeñas fisuras e incluso fracturas. Evitarlos es una medida sencilla que puede ayudar a conservar mejor nuestra estructura dental.
¿Qué síntomas puede producir el desgaste?
Además de observar cambios estéticos, el desgaste puede provocar sensibilidad. A medida que disminuye la protección proporcionada por el esmalte, determinadas zonas pueden reaccionar más frente al frío, calor o ciertos alimentos.
También podemos notar que los bordes de los dientes se vuelven más planos, transparentes o irregulares, especialmente en las piezas anteriores.
En situaciones más avanzadas puede modificarse incluso la apariencia general de la sonrisa.
No deberíamos esperar necesariamente a sentir dolor para pedir una revisión. El desgaste puede evolucionar progresivamente durante bastante tiempo antes de generar molestias importantes.

¿Se pueden recuperar los dientes desgastados?
El tratamiento dependerá de cuánto tejido se haya perdido y, sobre todo, de la causa que está provocando el problema.
En determinados casos pueden utilizarse restauraciones de composite, carillas, coronas u otras soluciones odontológicas para recuperar la forma y función de las piezas. Sin embargo, no todos los pacientes necesitan el mismo procedimiento.
Antes de restaurar los dientes resulta fundamental analizar por qué se han desgastado. Si existe bruxismo, erosión, problemas de mordida u otra causa y no actuamos sobre ella, las nuevas restauraciones podrían volver a verse sometidas a las mismas fuerzas.
Revisa tus dientes en Bueno & Marquina
Si has empezado a notar que tus dientes parecen más pequeños, tienen bordes desgastados o presentan una sensibilidad que antes no existía, una revisión puede ayudarte a conocer el origen del problema.
En Bueno & Marquina, tu dentista en Sector 3 en Getafe, podemos estudiar el estado de tus dientes, analizar tu mordida y valorar qué factores pueden estar contribuyendo al desgaste.
Nuestro objetivo es buscar una solución adaptada a cada caso, tanto para proteger la estructura dental que todavía conservamos como para recuperar función y estética cuando sea necesario.


